Astrofotografía: tus primeros pasos


Seguro que alguna vez te has quedado boquiabierto cuando has visto alguna imagen de la Vía Láctea en todo su esplendor. Las diferentes texturas y colores que una cámara puede percibir nos hace sentir a veces que nuestros ojos son “de gama inferior” respecto al sensor de nuestro equipo. Y es que el espacio, la contemplación de las estrellas, hace que saquemos nuestra vena más introspectiva. La mera observación de la geografía espacial puede hacernos sentir realmente pequeños, y nos abstrae de nuestro propio mundo, a la vez que nos hace plantearnos tantas cuestiones.
Desde el borde de nuestra galaxia, hasta una nebulosa de formas caprichosas, todos sucumbimos al atractivo de la astrofotografía, pero ¿Es realmente tan difícil hacer ese tipo de imágenes? Pues lo cierto es que aunque se pueden hacer verdaderas virguerías con innumerables accesorios, podemos hacer cosas bastante aparentes con una simple cámara sin complicarnos demasiado. Para ello vamos a ver algunos consejos.

1-EL MOMENTO LUNAR:

Como todos sabéis la Luna tiene un movimiento de rotación que dura unos 28 días, pasando de la Luna nueva, al cuarto creciente, Luna llena, cuarto menguante, y otra vez Luna nueva. A esto se le conoce como “ciclo lunar”, y la diferencia entre hacer una fotografía de la Vía Láctea con una u otra supone una diferencia brutal. Si miramos un calendario lunar, siempre que queramos que nuestra galaxia aparezca bien definida en la foto, optaremos por la fecha en la que haya Luna nueva, o días aledaños. También debemos saber que la Luna no está constantemente en el cielo, y que a partir de las 3 ó 4 de la madrugada, ésta habrá desaparecido. De lo contrario, la luz reflejada que nos arroja nuestro satélite puede fastidiarnos la observación.

2-LA LUZ:

Como os habréis imaginado, no sólo tendremos que esperar a que haya una noche cerrada, sino que además debemos hacerlo en una zona sin nada de luz, lejos de cualquier población. Mi recomendación es que lo convirtáis en una actividad completa, es decir, esperad a que un fin de semana coincida aproximadamente con la Luna nueva, iros de excursión al monte, os contáis historias de miedo, y sin querer, serán las 3 de la mañana y tendréis un cielo cuajado de estrellas. Parece una tontería, pero coger el coche e irte de noche a mitad de la nada, hace que nuestras pupilas tarden más en adaptarse a un paisaje estelar tan oscuro, en cambio, estar presente mientras va anocheciendo poco a poco nos va adecuando. Usad linternas, pero no demasiado. Las linternas vendrán bien para iluminar un par de segundos algún elemento que queramos incluir en nuestra fotografía, como árboles, postes, refugios, etc.

Espinar Vía Láctea-2
3-TRÍPODE:

Un buen apoyo nos permitirá componer mejor nuestra toma, pero debéis usar uno bien firme, ya que la cámara estará exponiendo durante bastante tiempo.

4-OBJETIVO:

Para una buena imagen de toda la Vía Láctea, como bien supondréis, deberemos usar un gran angular, algo entre los 14mm y los 30 mm puede estar genial, y no olvidéis que un ojo de pez puede crear una escena increíble. Obviamente, cuanto más luminoso sea, mejor, sin embargo, para evitar la aberración cromática producida por el gran contraste luminoso entre las estrellas y el cielo profundo, no dispararemos a máxima apertura, sino en el diafragma en el que mejor trabaje nuestro objetivo (menor distorsión, menores aberraciones, mayor nitidez en el enfoque…). A este diafragma se le conoce como “punto dulce” y para saber cuál es en tu objetivo en concreto, puedes hacerlo aquí y ver a través de gráficos cómo se comporta tu objetivo a diferentes distancias focales y diferentes aperturas.
Aunque si no te quieres devanar mucho los sesos, el punto dulce suele ser un par de pasos más cerrado de su apertura máxima, por ejemplo, un objetivo f2, tendrá su punto dulce en un f4, un f4 tendrá el suyo a f8, etc. También tened en cuenta que los zooms, tienden a trabajar peor en sus extremos.
En cuanto al enfoque, preferiblemente manual, y al infinito. Si no tenemos una escaleta de distancias, podemos enfocar a algo lejano con el autofoco y cambiar a manual, ya que a partir de unos 30 metros, todo saldrá enfocado, pero no intentéis enfocar al cielo, porque el autofoco se volverá loco.

5-CONFIGURAR LA CÁMARA:

Llegados a este punto, sólo nos queda ajustar algunas cosas antes de disparar. En primer lugar, deberíamos usar un disparador, ya sea con cable o remoto, para no tocar la cámara al disparar, aunque una pequeña vibración tampoco supondría una gran diferencia en el resultado final. El modo más adecuado, ya que vamos a usar disparador, es el modo Bulb o B, en el cual, mientras tengamos apretado el disparador, se estará exponiendo el sensor. Si no tenemos disparador, podemos usar el clásico truco de poner el auto disparador de 2 ó 10 segundos, y dar ese tiempo a que la cámara se estabilice sola.
En cuanto al ISO, podemos subirlo un poco, sin volvernos locos, ya que (y esto depende del modelo de la cámara) a partir de unos 1600 ó 3200 ISO, el ruido que nos da el sensor hace que no nos compense la cantidad de estrellas. El ruido se puede quitar en multitud de programas, pero es mejor partir de una fotografía lo más “limpia” posible. Yo recomendaría unos 800 ISO, aunque hay cámara con las que puedes llegar a 6400 ISO y no tener demasiados problemas.

Espinar - Ávila Vía Láctea-2.jpg
Pero el quid de la cuestión… ¿Cuánto tiempo de exposición le doy? Bien, la teoría nos dice que cuanto más tiempo le demos, más información registrará el sensor. Pero hay que tener en cuenta una cosa que se nos va a escapar las primeras veces, que hay algo en la escena que no para de moverse: nosotros. Y con “nosotros” me refiero a nosotros a lo grande. Pese a que queremos hacer una foto, la Tierra sigue girando, y a partir de unos 40 segundos de exposición las estrellas saldrán movidas, por eso yo no recomendaría pasar de esos 40 segundos. De hecho, si no tenéis disparador, el tiempo más largo de exposición será de 30 segundos, un tiempo bastante correcto.
Con todos estos parámetros, deberíamos sacar nuestras primeras imágenes, pero si la Vía Láctea no se ve todo lo que nosotros querríamos, podemos pasarla por nuestro editor de RAW y allí podremos, reducir el ruido, ampliar un poco el histograma y jugar con la exposición para hace salir al escenario a nuestra galaxia.
Cuando llevéis unas cuantas, os daréis cuenta de que al final es una cuestión de prueba error, y poco a poco iréis incluyendo más elementos en las tomas, para hacerlas más creativas e impactantes. Pero sin duda, lo más importante, es que lo paséis bien, especialmente si os crece el interés por el espacio, porque una vez que empiezas, ¡Ya no paras!

 


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