Fotografía macro


Si en una cosa estamos todos de acuerdo es en lo divertida que puede ser la fotografía, ya sea por la inmediatez del mundo digital, por lo misterioso que sigue siendo capturar un momento en nuestras retinas y congelarlo para siempre en nuestra cámara, y en definitiva porque es capaz de crear puntos de referencia físicos a los que volver una y otra vez aunque pasen los años, y visitar de nuevo sitios o ver personas que ya no existen. Bien, pues una de las disciplinas fotográficas más populares, tiene además la dimensión –y nunca mejor dicho- de mostrarnos una escala de nuestro entorno que nos pasa desapercibida por lo insignificante de su propia naturaleza: la macrofotografía.

File:Scatophaga stercoraria macro Luc Viatour.jpg - Wikimedia Commons

Cuando nos asomamos al mundo macro, y vemos cosas diminutas como insectos, flores, etc, magnificadas, es como estar en un planeta completamente diferente. Las aplicaciones de la macrofotografía van desde la ciencia, ya sea como investigación, restauración o conservación de materiales, por ejemplo, hasta la estética pura y dura más artística.

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No todos los objetivos son capaces de realizar macrofotografía, ya que tienen que tener la capacidad de enfocar desde muy cerca, y eso, por la propia arquitectura de la lente magnificadora, hace que tiendan a ser menos luminosos. Para que lo entiendas, puedes acercarte un dedo a un ojo mientras guiñas el otro y comprobar a qué distancia lo enfocas, serán unos 10 ó 12 cm. Si nuestros ojos fueran ‘macro’, podríamos enfocar ese dedo desde 1 cm, y ver así toda la textura de nuestras huellas dactilares.

Los objetivos macro suelen ser bastante más caros que los normales, y lo serán a partir de distancias superiores a 50mm. Lentes clásicas de macro son las 60mm, o las 100mm. Aunque hay otras formas más peregrinas de hacer fotografía macro.

La primera, un clásico, son los anillos para macro, que consiste en una serie de tubos extensores que ponen distancia de por medio entre la lente y el cuerpo. Al separarse ésta, se modifica su distancia focal y su distancia mínima de enfoque. Cuantos más tubos añadamos, más aumentará la magnificación del objeto. Algunos de estos tubos incluyen contactos electrónicos para el autofoco, y aunque éste funcionará fatal, si será útil para poder cambiar el diafragma de los objetivos electrónicos y la confirmación de enfoque.

Macro Extension Tubes Photographic - Free photo on Pixabay

También tienes unos anillos inversores, que dan la vuelta a tu objetivo, y disparas, con perdón, con el culo de la lente. Aunque con este método se pueden conseguir buenos resultados, debes saber que no podrás controlar ni el enfoque ni el diafragma del objetivo, y estarás un tiempo haciendo pruebas hasta que des con el funcionamiento de cada objetivo. Además, necesitarás uno para cada lente que quieras usar, ya que se roscan en el paso de filtros, y cada objetivo tiene su medida.

Anillo Inversor Macro Canon Eos a 62mm

Una última opción, quizá algo mejor que lo anillos inversores, son los propios filtros de macro. Consiste en un filtro que se enrosca al final del objetivo y añade una lente convergente a modo de lupa, de manera que se reduce la distancia de enfoque y además se magnifica el objeto. Es una opción barata, que te permite seguir teniendo todos los controles del objetivo, pero de nuevo necesitarás un filtro para cada objetivo ya que las medidas cambian. Además tienden a tener mucha distorsión cromática y una gran pérdida de calidad de enfoque en las esquinas. Si no quieres gastar dinero, puedes probar directamente a hacer una fotografía con alguna lupa que tengas por casa delante del objetivo, y el resultado será bastante parecido.

filtros-close-up-bower_800px

Uses el método que uses es recomendable usar el enfoque crítico con la lupa dentro del modo ‘live view’ de tu cámara, y por supuesto, un trípode y tiempos muy cortos de exposición, a partir del 1/500 de segundo, para evitar que nuestras fotografías aparezcan movidas.

Y si lo que te gustan son los insectos o las arañas, un truco para fotografiarlos sin matarlos -que es algo que está más bien muy feo- es meterlos en un recipiente en la nevera durante unos minutos, esto hace que se aletarguen un poco, y se queden quietos para salir guapos en la fotos. Y no te preocupes 20 minutos de frío no son nada dañinos para una araña, una hormiga o un escarabajo, ya que están acostumbrados a las intemperies.

Spider, macro, animal, nature, cobweb - free image from needpix.com

Ya que la profundidad de campo será mínima y encontrarás solo un pequeño plano enfocado, haz resaltar ese enfoque en la edición, para transmitir una mayor nitidez. En la parte desenfocada, juega con los colores para crear una composición armoniosa. Introducir objetos que la gente reconozca como alfileres, migas, etc, hará que la gente alucine al verlos, ya que mucha gente no está habituada al mundo macro.

Por último, si quieres andar bien de luz, puedes iluminar la escena con luz continua potente para alcanzar tiempos más cortos, pero también puedes usar un flash para macro, que tienen la peculiaridad de ser como ‘donuts’ por cuyo agujero pasa el objetivo de nuestra cámara, ya que al enfocar tan de cerca, un flash speedlite no nos serviría para nada.

Recuerda compartirnos tus progresos, pero sobre todo, ¡Recuerda sacar el tuper con aquella araña del frigorífico, no sea que le des un susto de muerte a alguien!


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